martes, 16 de junio de 2020

lo que expresas

Hace poco intenté pensar en lo más bonito que me han dicho... 


Lo primero de lo que pude darme cuenta, es de lo complicado que resulta cuando se es extremadamente insegura y tan exigente con una misma, porque tiendes a recordar primero lo malo y, lo positivo, difícilmente llegas a creerlo.

Pero, sin duda, creo que lo mejor que pueden decirte es que inspiras, que lo que transmites provoca algo bueno en el de enfrente. O no, quizá lo que remueves pueda ser tristeza, melancolía, o miedo. Pero el mayor logro, es simplemente, hacer sentir. Porque en esta sociedad solemos dar prioridad a lo que entra por los ojos -yo misma peco de ello hasta perjudicarme a mi misma a niveles de los que no me siento orgullosa- pero lo más bonito y realmente importante en la vida, es lo que haces y piensas. Y ser capaz de que aquello sobre lo que hablas y reflexionas, o la intención que depositas en tus acciones, logre despertar alguna sensación, por pequeña que sea. Resulte más o menos desagradable. Eso es lo que al fin y al cabo, deja huella en los corazones ajenos y nos conecta con otras almas. 


Porque, ¿cuál es el sentido de estar vivo si no es sentir y compartir con otros lo que llevas dentro?


Así que, para cuando una vez más de tantas me permita pasarlo por alto:

Ser reflexiva y sensible en muchas ocasiones es duro, porque te puede hacer conectar intensamete con las partes más desagradables, pero inevitablemente es lo que me caracteriza y también, lo que hace que todo lo demás sea más especial.





lunes, 16 de diciembre de 2019

jaula

Con los pies apoyados en el techo abuhardillado, cierro los ojos y puedo confirmar que me encuentro en lo cierto. He memorizado ya cada centímetro de estas paredes que ya no sostienen, ni cobijan, o protegen. Sino que parecen estar hechas con el único fin de encerrar. Parecen haber perdido cualquier recuerdo, por pequeño que sea, de un tiempo en las que las deseé con ansia. Mi espacio. Mi trocito de libertad dentro de cuatro muros. Y sin embargo, ahora solo me da la sensación de estar tumbada en una cama colocada estratégicamente en una de las esquinas de una jaula que me mantiene incomunicada con el exterior.

Desde aquí, a veces incluso puedo escuchar risas fugaces de niños que mañana habrán perdido su inocencia, llantos camuflados en el silencio de los ancianos que pasean por el barrio extrañando la compañía de quien durante tantas noches durmió a su lado. Motores de coches. Sirenas de la policía y ambulancias que casi siempre, contra lo que muchos esperarían, me suenan más a esperanza que el atronador vacío que aquí dentro se oye. No aclararé si hablo de estas paredes o de lo que guardo en mi interior. (No porque no quiera, es porque no podría.)

Y con la misma desesperación con la que compruebo como con el paso de los años, estos muros de falso ladrillo y color rosa se han tornado en barrotes de olor a cárcel y aislamiento, sin saber muy bien como he llegado a tal punto, me pregunto si algún día seré capaz de volver a escribir sobre algo que no lleve implícita la palabra

tristeza

domingo, 8 de diciembre de 2019

voy a caer de nuevo

Te entrego todo mi afecto, junto con un billete que te lleve lejos.
Puedo abrirte mi corazón, y regalártelo entero, pero a la misma vez seré yo quien te indique el camino de huida.

Voy a ofrecerte mi hombro ante cada una de tus tormentas, aunque sepa que guardas un mapa con el trayecto de vuelta señalado, y no tenías reparo en usarlo desde que quise secarte la primera lágrima.
Creeré que esta vez puede ser diferente. E incluso las otras en las que ya me espere el golpe antes de recibirlo, me acabará por decepcionar de igual modo. Y dolerá.

Podría jurar no volver a arriesgarme nunca a probar la soledad, a exponerme al abandono. Pero sé que cuando llegues con alguna intención barata disfrazada de amistad, voy a caer de nuevo en la trampa.




Porque este corazón inseguro prefiere el abrazo embustero, a la ausencia de calor.

martes, 26 de febrero de 2019

compañera fiel


Después de tantos años viviendo entre las sombras y conviviendo con la oscuridad, me he dado cuenta de que lo más peligroso de la tristeza no es sólo el dolor, la sensación desoladora que te inunda. Sino que, donde reside realmente el peligro es en el instante en el que tras incontable tiempo acompañándote, hay algo en ti que comienza a enamorarse de ella. 
Llega un momento en el que pasa de ser una carga a una parte más de ti, hasta crear un vínculo sobre el que se podría hablar incluso utilizando palabras como cariño. Dejas de tenerle miedo, porque ya te resulta familiar. Habitual. Compañía.


Ese es el riesgo de la soledad que va de la mano con la tristeza, cuando sientes que no tienes a nadie hasta el sentimiento más aterrador puede acabar siendo tu compañero más fiel.


jueves, 31 de enero de 2019

un día, de repente

Cinco meses han pasado ya desde que tomé mi primera cerveza legal horas después de que la tinta inundase mi piel para quedarse, también por vez primera.


Un día estás contando los segundos que te quedan para disfrutar de los últimos restos de tu niñez, y al siguiente aparecen por sorpresa reunidas todas las caras que se te vienen a la mente si piensas en quien quieres que este presente al cumplir años.

Y otro día, de repente, tu espalda descansa apoyada en la pared del Starbucks de Callao donde tantas veces Blue Jeans estuvo sentado escribiendo los primeros libros que una joven e inocente versión de ti vivió con tanta intensidad, como si de la misma protagonista se tratase.
Pero entonces levantas la vista. El cielo ya apenas es claro, y las luces de los cientos de edificios y vehículos que se encuentran en torno a la Gran Vía brillan casi tanto como tus ojos. Justo ahí, delante de ti, tan inmenso como inspirador, se ilumina un cartel del cine que tantas veces habías contemplado en fotos o con suerte, al pasar rápidamente por al lado un par de ocasiones en tu vida. Pero ahora se encuentra a escasos metros, y tienes todo el tiempo del mundo para admirarlo.

 Es entonces cuando te das cuenta de que lo has conseguido.

Recuerdas que estar ahí es mucho más que una casualidad. Que lo que hoy es una realidad, ayer fue un sueño por el que derramaste sangre, sudor y demasiadas lágrimas. Pasa por tu cabeza una escena tras otra de todas las veces en las que pensabas que no lo conseguirías, pero jamás dejaste de luchar por ello. Y maldices entonces todas las veces en que no lo valoras, o pasas por alto que estas viviendo justo aquello que tantas veces habías imaginado. Juras que jamás volverás a olvidar que te has esforzado demasiado como para ignorarlo por la oscuridad que llevas dentro y a veces consigues salir. Tu eres más que eso. Y te encuentras parada en ese lugar, en ese instante, porque solo tu has trabajado para lograrlo.

El cine de Callao continua frente a ti, la gente se cruza ante tu mirada como si tuviera prisa, a pesar de que estas segura de que la mayoría sólo están corriendo por inercia pura, la noche ya está cerrada pero las calles no, la gente de Madrid no quiere abandonarlas todavía. Y justo por eso, ese momento parece eterno.


Alguien llega. 
Estás en la ciudad de tus sueños, estudiando lo que deseabas y ahora vas a poder vivir ese sueño, aunque solo sea durante un rato, con la otra persona responsable de que te encuentres camuflada entre el ruido y las prisas de la capital.


-Hola, cariño. ¡Si pareces madrileña y todo!
-Hola mamá, ¿qué tal el viaje?


sábado, 25 de agosto de 2018

últimos cinco días.

soy esa niña que no quiere crecer,
soy la eterna batalla contra el calendario.


soy un escenario
de accidentes y caídas en repetición.
soy poesía, soy arte, soy canción.
soy un manojo de defectos
empeñado en salir ahí fuera sonriendo
aunque adentro llore el corazón.
soy razón,
pero sobre todo y ante todo,
soy sentimiento.

soy adicta al movimiento
pero a la vez el mundo me paraliza.
soy todos mis miedos;
el temor a que el tiempo pase por encima de mi,
y en cinco días toque soplar las velas.
el terror de vivir sola
(físicamente, me refiero).
soy ese acojone que te entra cuando
después de una inmensa espera
lo que veías como un deseo lejano
se hace realidad
y termina por aproximarse a ti
como una fiera hambrienta
se lanza a su presa,
rápido
y sin piedad.

soy las putas expectativas contra las que también lucho,
para vivir sorprendiéndome
y no decepcionándome.

soy ese típico "mejor sola que mal acompañada"
que admito que,
tal como lo hondeo orgullosa cual bandera
a veces acaba por ser el animal que le muerde la mano al amo.

soy indecisión, en persona.
soy inseguridades arañando mi interior
y desgarrando mi alma.
soy toda complejos,
como soy compleja e indescifrable.
soy una completa desconocida
casi siempre que me miro al espejo.
soy errores,
naufragios,
un puto pozo
que he superado tantas veces ya,
que aún no logro comprender por qué
siempre
vuelvo a caer.

soy inocencia y picardía.
soy demasiado valentía gracias a este mundo de mierda
y a la vez soy cobardía.
soy llanto, más de lo que me gustaría.
soy rabia reprimida
que poco a poco aflora,
soy la ira.
soy un grito en silencio,
lamento
que mientras sufre,
abrasa.

soy el poder de las fotografías
para capturar un instante por siempre.
soy la magia de ese olor
capaz de transportar a un momento concreto.
soy soneto,
cuento,
partitura,
lienzo
e incluso pesadilla.

soy el niño que reclama constantemente atención,
y soy la independencia de una mujer autosuficiente.

soy un anochecer temprano de invierno
y el atardecer tardío en verano.

soy un pueblo cuyas limitaciones me atormentan,
porque soy el rugido de una ciudad
y el brillo de sus luces en la noche.
soy la luna,
país de nunca jamás,
el querer hacer tanto que no puedes hacer nada,
el privilegio y a la vez castigo
de saber que todo puede mejorarse,
el continuo perfeccionismo
y la autocrítica.
soy muy analítica,
quien siempre se fija en aquello
que los demás simplemente pisan.

soy imaginación.
soy pasión,
buena intención,
intuición,
soy ilusión.
de igual modo,
soy desmotivación fácil,
soy ansiedad pura,
conmigo misma muy dura
y con esta vida algo exigente.
soy ron con coca-cola
cuando toca celebrar
o ahogar alguna pena,
y otros vicios de autodestrucción
que siendo sincera
no me enorgullecen.

soy piel que se estremece,
soy besos lentos,
abrazos largos 
y conversaciones profundas.

soy como de otro planeta
y al mismo tiempo,
en ocasiones,
muy como el resto.
soy expresión y sensaciones,
explosión de emociones,
la respuesta evidente
para quien le asusta hacer la pregunta.

soy una cría vestida de adulta
tratando de arrancarse el disfraz
cuando ya es demasiado tarde.